Primero senti miedo! pero no de fantasmas, si no al ver aquellas vigas de madera con carcoma. Me quedé un buen rato observando callado, sólo se oye el torrente de agua por detrás de la casa. Esperé hasta recuperar la confianza, y con la cámara colgada del cuello lista para disparar y con el trípode en la mano empecé a dar pasitos, primero palpo con el trípode y luego pongo el pie, asi hasta llegar al fondo del sotano, sin tocar nada claro y parando para mirar bajo los marcos de las puertas que es donde veo que hay una buena viga de piedra (eso no se cae). Entónces mientras la vista se va haciendo a lo oscuro empiezas a flipar con los objetos. Todo esta intacto, bueno mas o menos. El aire esta cargado de humedad y huele a madera rancia pero veo tantos detalles que no sabes por donde empezar! Monto el trípode y tiro las primeras fotos (las botellas) en plan "a lo que salga" porque durante los 6 o 15 segundos que tarda cada foto estoy pensando en que no se me caiga el techo encima justo ahora.
En el sotano esta la bodega, las botellas todas colocadas y los barriles de madera ya hechos polvo. Hay tinajas de ceramica, palanganas por el suelo y herramientas en estanterías cubiertas de telarañas.. faltaba el hombre del saco apareciendo por la puerta jejeje..
Alrededor de la casa hay como un pequeño establo con su piara, todo intacto donde encontré el cadaver del zorro y en el rio un molino de agua comido por la maleza, imposible de llegar. Aqui las zarzas lo invaden todo.
Las sensación más importante que siento es la de respeto por las cosas que no son mias, no me llevo nada (ya me llevo fotos), aunque el dueño se haya muerto hace años. Después un poco de euforia como si encontrase un tesoro. Me gusta ver cómo vivia la gente antes, observar simplemente la belleza del paso del tiempo sobre las cosas...
Con permiso del autor pego este fantástico texto creado por Rafa "Imaxes" compañero del foro de fotografía. "Gracias Óscar por invitarnos a que nos dé el aire en la cara subidos a tu bicicleta, armados con tu precaución, fascinados por las cosas que tu retina va desentumeciendo. Gracias por recordarnos que el tiempo pasa y mostrarnos su huella sobre los fantasmas cotidianos.
Y, sobre todo, por ese precioso epílogo del raposo descansando para siempre en su cama de paja, ya sin poder lucir su capa dorada ni sus saltos huyendo de los campesinos; el último habitante de esa casa que un día respiró uva y bagazo y quién sabe qué historias ya sólo polvoriento calendario de ayer mismo.
Cuando visitamos lugares así, los objetos, los miedos y los fantasmas nos devuelven a la infancia. Una suerte que tú vivas en un mundo donde es posible eso.
Carpe diem
Bonitas fotos y bonita historia."
¡Gracias a tí Imaxes! Fotografías de Oscar Sánchez Requena. Si deseas alguna pídela soyoscarsr@gmail.com |